La Academia cerró con un 3-0 sobre el descendido Unión su participación en el Torneo Final. Mientras, en las tribunas, celebró con todo la pérdida de la categoría de Independiente. Los goles los hicieron Luciano Vietto, de penal, Diego Villar y Ricardo Centurión
Para Racing, este desenlace del Torneo Final llegó con fiesta completa. A la clasificación a la Copa Sudamericana le sumó un hecho histórico que desató toda su alegría, el descenso de Independiente, y hoy, frente a otro descendido, Unión, le puso la frutilla al postre con una goleada por 3-0.
En el desarrollo y después de que el inicio se atrasara por el humo negro tirado por los hinchas locales burlándose del Rojo, el conjunto de Luis Zubeldía logró florearse de punta a punta ante un rival ausente. Le costó encontrar la red al principio, pero en cuanto lo logró no detuvo su ambición y llegó a completar en el campo el clima de jolgorio que emanaba de las tribunas.
Luciano Vietto tuvo dos chances fallidas, una de ellas topándose con el travesaño, mientras que Ricardo Centurión tamibién perdió una ocasión con un disparo cruzado. Recién a los 39 llegaría la emoción, cuando Pablo Bruna le cometió penal a Vietto y éste pateó dos penales: el primero de forma clásica a la derecha del arquero Alejandro Limia pero invalidado porque el juez Héctor Paletta no había dado la orden, y el segundo picándola en forma arriesgada pero exquisita al medio del arco.
En el complemento, otra vez, La Academia logró golpear a fondo en sus oportunidades. Tras un córner desde la izquierda y un rebote, Diego Villar encontró el balón afuera del área para definir al segundo. Después, Rodrigo De Paul amenazó con otra llegada y, a los 45, Centurión recibió en la medialuna y anotó el tercero con una definición baja y a la derecha de Limia.
Racing cerró así una noche memorable que lo invita a ampararse en su potencia juvenil para mirar hacia el futuro con esperanza.
En el desarrollo y después de que el inicio se atrasara por el humo negro tirado por los hinchas locales burlándose del Rojo, el conjunto de Luis Zubeldía logró florearse de punta a punta ante un rival ausente. Le costó encontrar la red al principio, pero en cuanto lo logró no detuvo su ambición y llegó a completar en el campo el clima de jolgorio que emanaba de las tribunas.
Luciano Vietto tuvo dos chances fallidas, una de ellas topándose con el travesaño, mientras que Ricardo Centurión tamibién perdió una ocasión con un disparo cruzado. Recién a los 39 llegaría la emoción, cuando Pablo Bruna le cometió penal a Vietto y éste pateó dos penales: el primero de forma clásica a la derecha del arquero Alejandro Limia pero invalidado porque el juez Héctor Paletta no había dado la orden, y el segundo picándola en forma arriesgada pero exquisita al medio del arco.
En el complemento, otra vez, La Academia logró golpear a fondo en sus oportunidades. Tras un córner desde la izquierda y un rebote, Diego Villar encontró el balón afuera del área para definir al segundo. Después, Rodrigo De Paul amenazó con otra llegada y, a los 45, Centurión recibió en la medialuna y anotó el tercero con una definición baja y a la derecha de Limia.
Racing cerró así una noche memorable que lo invita a ampararse en su potencia juvenil para mirar hacia el futuro con esperanza.
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